Cuando uno era pequeñito, 3-4 años, a uno le enseñaron
hábitos y varias cosas más, dentro de esas cosas que debieron grabarse en la
médula están las palabras "permiso" "por favor" y
"gracias".
No toda la gente retuvo esa información. Y aún menos gente
la tiene cerca de los labios.
A medida que uno fue creciendo, ese "permiso, por favor, gracias" van ampliándose, adquiriendo distintos matices. Uno de esos matices, en un mundo tan interconectado como el de ahora, es el de contestar el celu, los mensajes, twitts o mails. En definitiva, contestar cuando alguien te habla.
Creo que esa es un arte que se ha perdido. El acuso de recibo, el respeto y amor por el otro que está gastando tiempo, energía y plata en ubicarte, porque no es para webiar. Nadie llama por el afán de llamar. Incluso el "quería saber cómo estabas" no es webiar, es una manera suave y delicada de demostrar amor, interés, preocupación. ¿Cómo a alguien puede no gustarle o no querer sentirse querido y visto?
Y bueno, la regla general es que uno se quede con la
pregunta en la boca, sin oídos que la escuchen.
Otra vertiente asquerosa de este mismo fenómeno hijo e'puta
es esa pésima costumbre de dejar plantado.
¿Por qué es tan poca la gente capaz de cumplir con su palabra?
¿Por qué es tan poca la gente capaz de cumplir con su palabra?
Si tú y yo quedamos en vernos , lo más seguro es que te pregunte (o me digas) el lugar y la hora, que nos coordinemos, que saques espacio de tu tiempo, que es tan preciado como el mío, y te planifiques. Lo mínimo que puedo hacer yo (y tú) es honrar ese pacto de confianza. Si por algún motivo (se me quedó la bip!, se me pasó la micro, me atropelló un camión o un zombie guacho me está comiendo una pata) no puedo llegar, lo mínimo que puedo hacer es avisarte, pero antes de que nos juntemos. ¿Qué sentido tiene mandar un mensaje una hora después si ya te diste cuenta de que no llegué porque no estoy ahí? Y pedir disculpas. Disculpas por dejarte plantado, disculpas por dejarte esperando, disculpas por cagarte la onda, por faltarte el respeto, en definitiva, disculpas.
Y tan poca gente lo hace. No entiendo por qué. Un sms en promedio cuesta 50 pesos. Si tienes Smartphone, un mail un whatsapp no cuestan nada, entonces ¿cuál es la excusa? Ok, esta vez se te olvidó, lo entiendo, pero el problema es cuando ese no contestar, ese dejar plantado, se convierte en un hábito, una constante, que va mermando poco a poco la confianza que una persona tiene en otra, la credibilidad se pierde, termino quiero optar por no creerle a nadie, por no tener expectativa alguna para no decepcionarme. Termino pretendiendo que la gente que pase por mi camino no tenga ningún impacto en mí. Termino por querer no confiar en nadie. Y esa no es forma de vivir.
Sin vínculos, sin humanidad, sin amor. No weon, nadie puede. Yo no puedo. Y no quiero.
Así que por eso, a quien sea que me lea, le pido por favor que si lo llamé, me conteste o me devuelva el llamado, el whatsapp, la lechuza o la carta, que si quedamos en vernos y no puede llegar, me avise antes de que yo esté una hora esperando o antes de que me quede sin planes por hacerle un espacio en mi humilde agenda. Es tan fácil ser educado y considerado, contestar bien, regalar una sonrisa, tan fácil.
¿Por qué mierda a tanta gente se le hace tan difícil?
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