Siempre
critiqué a quienes se quedan trabajando hasta tarde.
Me parece
que es una pésima costumbre, porque uno trabaja para vivir, no vive para
trabajar, al menos no debería.
Uno se
supone que trabaja 9 horas por día, más las 2 que nos demoramos en desplazarnos
de la pega a la casa y de la casa a la pega (por tirar un promedio), son 11. Sumémosle
las 7 horas que se supone que uno duerme, son 18, echémosle la hora entre que
uno abre los ojos hasta que sale pa’la pega, son 19, quedan 5 horas entonces,
por día, para conectarse a Facebook, hacerle cariño al gato, ordenarse para el
día sgte, juntarse con los amigos, lavar ropa o ver una serie. 5 horas diarias,
todas cagadas. Eso pensando que trabajas 9 horas en el día, pero si entras a la
oficina a las 9:30 y te vas a las 7:30, son 10 horas de oficina, o sea, tus 5
horas de misceláneos bajan a 4. Y si te demoras más de una hora en desplazarte,
por viaje, pueden bajar a 3 o 2. Entonces, duermes menos, no queda otra.
Nadie puede.
La semana
tiene 168 horas. Pasas 45 o 50 trabajando. 10 o 15 moviéndote de un lado a
otro. Idealmente 49 durmiendo. Ya se te fueron 109. Quedan 59, donde con suerte
te cabe el fin de semana y un ratito de cada día en la semana. Y luego la gente
se pregunta por qué está estresada, adolorida, arrugada, amargada, peleadora,
etc.
Por mucho que
te guste tu trabajo, o que el viaje de un lado a otro sea entretenido
(excluyamos el metro a las 7 pm en verano, con 34°C de calor sintiendo la piel
sudorosa de una persona que no conoces pegándose a la tuya, humedeciéndola a
través de la ropa con sudor non grato) las horas que quedan de ocio, para ir al
gym o lo que sea, se convierten un sueño casi imposible de cumplir.
Y es tan
importante hacer lo que a uno le gusta. Tan importante, porque si no lo haces,
te desconectas de ti, pierdes la motivación para seguir viviendo y haciendo
cosas, pierdes el norte, el gusto por vivir, tantas cosas.
Y claro, si
no duermes por hacer las cosas que te gustan, vives cansado, y tampoco sirve.
Y
si no duermes por estar trabajando, es peor.
También siempre
he creído que la gente que se mete en el trabajo para no salir más, es decir,
los que parecieran que viven para trabajar, comer, cagar y dormir un poco, son
personas que tienen tan perdido lo que les gusta hacer y tan desaparecido el
gusto por la vida que es mejor encerrarse como loco a producir que enfrentar la
desorientación, la responsabilidad, el desorden, o la soledad.
Yo he estado
trabajando mucho las últimas semanas. Me trato de convencer de que es por una
buena causa, que estoy sembrando para después cosechar estabilidad laboral,
mejor remuneración y esa cosa maravillosa que en un mundo en que todo se paga
sólo se compra con dinero: tranquilidad, paz, vivir sin la angustia de contar
los pesos y sin el miedo de que mañana algo pase y no pueda pagar el arriendo. Claro,
son cosas re importantes, pero debo reconocer que también las estoy pagando
caro: tengo sueño, estoy cansada, veo menos a mis amigos, no he cocinado nada
rico y casi no leo, o sea, me he desconectado de aquello que me gusta y me
motiva a trabajar por estar trabajando.
Qué wea más
tonta.
Igual quiero
pensar que si tuviera un hijo o un esposo esperándome en la casa trabajaría
menos, pero eso tampoco es consuelo, porque el hecho de que no tenga los
elementos recién mencionados no significa que todo el tiempo que no le dedique
a un hijo que no tengo deba dedicárselo a la pega,¿ o sí?
No. Soy persona,
estoy cansada, tengo calor y quiero ver
el final de Falling Skies de corrido sin quedarme dormida y comiendo algo rico.
Hoy me voy temprano de esta wea de oficina. Y haré todo lo posible para repetir
el plato mañana.
1 comentarios:
Citando a un amigo: La vida es para vivirla, la plata es para gastarla y si te mueres, te vas sin un solo peso!
Haz un trabajo que te guste, al menos eso empareja el tema de que puedas ganar menos.
Y las 5 horas que dices que tienes, aprovechalas en la semana para descansar y así darlo todo en 48 horas de fin de semana! (momento en el cual todos estan más disponibles)
Mi humilde opinion... un tipo que, pese a "vivir de vacaciones", no hace nada entretenido en la semana por estar solo.
Publicar un comentario